ACTIVIDAD ANTICONSUMISMO/HTM


ACTIVIDAD ANTICONSUMISMO/HTM

Sábado 23 de Julio 15 horas
en Chivilcoy 572 Timbre 6 entre Morón y Aranguren (Floresta)

-Proyección y charla/debate
-Talleres de Hazlo Tu Mism@
-Ferias de Difusión
-Comida Vegana
-Sorteos
-Música con ANIMINIMALISTA y SINSOL VEGAN
ACTIVIDAD LIBRE DE ALCOHOL

te acercan el 1.2.5.25.34.53.63.85.86.88.96.99.106.136.153.163.166.172.181.
Ferrocarril Sarmiento Estación Floresta
LO RECAUDADO SERÁ PARA COMPRAR UN PROYECTOR PARA DIFUSIÓN


(Extracto de la introducción del libro "HTM: Recupera tu vida" de la F.A.P)

Relexiona sobre el mundo que te rodea; personas que trabajan 8 horas en el mejor de los casos y si tienen suerte, para percibir a cambio un salario con el que poder comprar productos que nos permitan vivir y nos hagan más llevadera nuestra existencia. Hasta aquí todo parece normal y cotidiano, pero hay un factor interesante, el individuo trabaja y consume pero en realidad es un sujeto pasivo, un engranaje más en la cadena de los sistemas de trabajo y de mercado. Su vida, nuestra vida, se limita grosso modo a estas dos tareas gracias a que desde las políticas forjadas entre estados y empresas, y extendidas como una plaga por los medios de comunicación, se han limitado nuestras múltiples posibilidades. Piensa, ¿en dónde han quedado nuestra creatividad y nuestra actividad? Éstas han quedado reducidas a una actividad repetitiva y en muchos casos inconsciente, y es frente a esto contra lo que planteamos la creación individual y colectiva, porque queremos crear nuestras propias condiciones de vida para dejar de ser individuos pasivos encadenados al trabajo y al mercado. Nuestras pasiones creativas quieren ser totales y enfocadas a la destrucción del sistema mercantil, como medio a su vez de construir unas formas de vida nuevas, que al contrario de la forma actual y dominante, respete a la naturaleza y a los seres vivos que en ella habitan. Una manera de pensar, sentir y actuar que permita que todas las personas que comparten el planeta con nosotrxs puedan desarrollar al mismo tiempo las suyas.
“Somos lxs hijxs bastardxs del capitalismo”, la herramienta que engrasa el engranaje de la sociedad-máquina, el perfecto consumidor, trabajador y explotado siempre dirigido. Las ideas de que en las actuales condiciones de existencia podamos ser quienes llevemos las riendas de nuestras vidas son meras ilusiones si las tomamos en serio. La única elección que tenemos a veces es poder elegir quién nos va a gobernar y quien nos va a explotar, en caso de que encontremos sitio en el mercado laboral, porque eso es lo que somos, mercancía. ¿Y qué tenemos a cambio? Pues en lo que se llama primer mundo, una deficiente alimentación, enfermedades, stress, depresiones casi endémicas, una idiotez generalizada de la que en muchas ocasiones no nos libramos nadie, un enorme y brutal aburrimiento, y un inmenso vacío, llamado por algunxs “no-vida”, y que se traduce es la repetición constante y encadenada de momentos que no nos resultan demasiado enriquecedores ni placenteros. Una forma de ser y de actuar que en líneas generales nos vienen marcadas por unas pautas preestablecidas e impuestas, sin que tengamos tiempo ni ganas de plantearnos abiertamente el qué hacemos, con quién y para quién.
No son pocas las ocasiones en que se nos plantea e impone la forma de vida actual (demócrata, liberal, tolerante, consumista..., asquerosa) como la opción menos mala, la más pragmática y la más cómoda. Así que si entendemos por comodidad, todo aquello que contribuye a hacernos sentir bien o a gusto experimentando una sensación física o mental agradable, no creo que a nadie le haga sentirse cómodo sus 8 horas de trabajo forzado, ya que si lo hace es por el beneicio económico que recibe a cambio y que actualmente pasa por ser el medio más generalizado y fácil de conseguir dinero con el que poder sobrevivir y realizar nuestros proyectos personales. Tampoco resulta cómodo ni placentero limitar el resto de tu tiempo libre en torno al tiempo que hemos de emplear en el trabajo y que salvo honrosas excepciones se traduce en un ocio “de consumo”.

Ahora bien, desde aquí rechazamos el llevar una vida “cómoda”, porque entendemos que en la comodidad que se nos oferta y la cual pagamos en tiempo y dinero, vienen implícitos otros términos y comportamientos tales como la resignación, el conformismo, la pasividad, la falta de curiosidad, y en suma todo aquello que nos hace muertos en vida, seres tratados como útiles, seres útiles tan sólo para trabajar y consumir.
Hablemos ahora de lo que se produce y de lo que se consume, y recapacitemos sobre los beneficios que nos reportan aquello que se produce y consume. Existen productos de primera necesidad, relacionados con el alimento, el vestido, el calzado, la higiene y la salud y la vivienda, con los que sin ellos nos sería imposible vivir y en caso de hacerlo nuestras vidas serían de una calidad peor. Ahora bien, en nuestras sociedades todos estos productos están diferenciados por marcas, lo que permite que esos productos tengan un precio más alto que lo que cuesta realmente producirlo, añadiendo al coste total del producto lo que el empresario, el transportista, y demás intermediarios quieran ganar para ellos como pago de sus servicios prestados, fundamentalmente como pago del tiempo que han invertido en prestar esos servicios, de esta forma y hablando en plata, el resultado es que los consumidores son quienes pagarán todos esos extras que encarecen el producto hasta llegar a sus manos, por lo que el hecho de trabajar- vender tiempo y esfuerzo- se presenta como el único modo de acceder al alimento, a una vivienda, a la ropa, etc,. Por una parte el hecho de que varios grupos de personas se dediquen a producir un mismo producto (pan por ejemplo), es inútil puesto que nunca serán todos los productos vendidos y muchos tendrán que ser tirados, por otro lado, las diferencias entre los productos de tal o cual marca en la mayoría de los casos suele ser el precio y el nombre de la marca propiamente dicho. Frente a esto y hasta que las personas libremente puedan elegir con su entorno la forma de vida que quieren y lo que necesitan para el desarrollo de la misma, presentamos otras vías, otras alternativas. Creo que quien más, quien menos, todxs estamos de acuerdo en que alimentarse es necesario, casi obligatorio, pero no lo es el hecho de tener que alimentarnos de animales- esto es un tema interesante, pero no será aquí tratado-, ni tenemos porque comprar una determinada marca por mucho que la anuncien y nos digan lo bonita y buena que será nuestra vida si obtenemos ese producto. Nosotrxs podemos en muchos casos beneficiarnos de esos mismos productos de forma alternativa a su mercado, haciéndolos nosotrxs mismxs, siendo esta una manera de emplear nuestra creatividad y nuestras acciones tanto en nuestro beneficio como en perjuicio del enemigo. Siguiendo el ejemplo del pan, si nosotrxs haríamos el pan que vamos a consumir, el producir pan en una panadería dejaría de tener sentido, y mucho menos tendría sentido el que hubiese varios hornos produciendo pan para venderlo. Lo mismo puede aplicarse a la ropa. ¿qué mejor que el que nosotrxs nos hagamos nuestras propias ropas y los diseños que más nos atraigan?.
Claro que en nuestras sociedades también hay múltiples productos de lujo, casi los que más multiplican su presencia en el mercado y en el mundo de la publicidad, entendiendo por ellos los que no son estrechamente necesarios para el desarrollo de una vida digna, los que no están destinados a ser consumidos y que además son los más caros y los más costosos de producir. Pensemos a gran escala en la industria que más dinero mueve y que consume más recursos, la armamentística, y en todo el tiempo, dinero, recursos y vidas que se malgastan en él. O a menor escala y en temas más cotidianos, pensemos en la utilidad que tiene el que cada persona tenga un coche con cuatro plazas vacías circulando por las autopistas a 180 Km/ hora, sólo frenando de 100 a 0 Km/ hora en 8´6 segundos, para repostar combustible en shell, mientras aprovecha para hablar con su telefono de última generación con cámara de fotos y se remanga su camisa de Lacoste. Por no hablar del tema siempre candente del consumo de cualquier tipo de droga, que no es más que otro objeto de consumo más en la mayoría de los casos. La posición frente a los productos de lujo en general es simple y directa: ¿Quién los quiere? Mucha gente. ¿Quién los necesita? Nadie. ¿Por qué si nadie los necesita mucha gente los quiere? Aquí entramos en otro tema interesante, la publicidad, las modas, y los medios de comunicación, elementos que son inherentes al sistema que pretendemos combatir, el cual no produce esos objetos en tu totalidad para satisfacer una necesidad, esto es para ser consumidos, sino para crear la necesidad, siempre ficticia, de su consumo. Estos factores principalmente son los que hacen que el, la imbecil de turno- y tú y yo si no estamos atentxs- lleguen a pensar que esos productos les harán sentirse felices y mejores, a pesar del derroche de medios y de riquezas que eso suponga.
Además esos productos tienen un elevado coste adicional que tiene que ser pagado a costa del trabajo, por lo cual todo encaja dentro del sistema donde nos crean necesidades que serán pagadas en tiempo, trabajo, salud y dinero.
¿Qué podemos hacer?. A nivel individual resulta sencillo, una buena medida para luchar contra el consumismo es sin duda la expropiación o el robo, así de claro pero no tan sencillo como nos gustaría. De todos modos, muchos de los productos de alimentación pueden ser fácilmente tomados en los supermercados, lo mismo ocurre con la ropa y con otros productos que también permiten que sean reciclados directamente ya que es mucha la riqueza que se tira cuando su valor “añadido” deja de interesar. Ahora bien, esta puede ser una buena estrategia en el mundo actual, pero si de verdad queremos transformar nuestra existencia y construir él nuestro propio, no podemos quedarnos en nuestra legítima defensa, sino que sería interesante dar otro paso más, y de una forma sincera y clara, en la medida de nuestras posibilidades dejar de consumir productos innecesarios, marcas determinadas, y encauzar nuestras vidas al margen del mundo laboral y mercantil.
En lo que denominamos “Occidente” desde nuestro punto de vista endocentrista se nos forma en una cultura y una forma de vida occidental, demócrata y capitalista, donde desde que nacemos somos un objeto más de mercado y por ello en un futuro y tras una inversión seremos teóricamente rentables en los puestos de trabajo que nos ofertan y de donde sacaremos el dinero necesario para seguir consumiendo sin más control que nuestro poder adquisitivo.

Nos están robando a nuestros seres más queridos para convertirlos en estúpidos esclavos del trabajo, del consumo y de la alienación. Nos están robando a nuestrxs familiares y amigxs obligándonos al abandono en aras de nuestro asqueroso y estupido hedonismo. Corren malos tiempos para el espíritu crítico puesto que al ser distinto es ya tildado de sospechoso y por ende peligroso. Corren malos tiempos para formar una conciencia colectiva y social, pero no sería valiente ni ético esconder la cabeza como el avestruz o contentarnos con que hay gente que subsiste en peores condiciones que nosotrxs. Hagamos mucho o poco, con mayor o menor fortuna, no queremos que estas párrafos sean meros transmisores de ideas provenientes de una moda, creemos que siguiendo la lógica de esta sociedad “no hay futuro, porque el futuro solo será la construcción del presente... el presente a su vez sólo será la construcción de nuestra propia vivencia”.

El tiempo corre en nuestra contra, y cuanto más tardemos en desprendernos de la lacra socioeconómica y sociocultural que nos ata a este sistema, más dura será la caída y más difícil será el cambio porque no está todo totalmente perdido y si el sistema sigue manteniendo sus controles sociales, sus policías, sus ejércitos, sus cárceles y todo su aparato represivo es porque sin duda temen y existe la posibilidad de que las personas despierten de sus letargos productivos y consumistas, pierdan la fe en el sistema y se rebelen. Todavía no está echada la última carta y eso nos tiene que servir de estímulo en la lucha contra la degradación generalizada. Y si estuviera todo perdido, por dignidad deberíamos seguir actuando como pensamos y no como los esclavos en que nos quieren convertir.

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